A pocas horas de la gran final de Gran Hermano: Generación Dorada, Solange “Sol” Abraham decidió dejar un último mensaje dentro de la casa. Frente a Yipio, la otra finalista, leyó una extensa carta en la que defendió su recorrido, explicó sus estrategias y respondió a las críticas que recibió durante la competencia.
Desde el comienzo, Sol dejó en claro cuál era su intención y apuntó contra quienes, según su mirada, intentaron instalar una determinada imagen sobre ella. “En esta casa se quiso instalar que soy la villana. Pero la verdad es otra. Solo soy una jugadora”, sostuvo.
La participante remarcó que sus acciones siempre estuvieron relacionadas con el juego y negó haber llevado sus estrategias al terreno personal. “Nunca le hice nada a nadie desde lo personal. Lo que hice es simplemente jugar”, afirmó, y agregó que se expuso, tomó riesgos y buscó provocar a sus adversarios como parte de la dinámica del reality.
Sol también se refirió a quienes no estuvieron de acuerdo con su manera de competir. Según expresó, muchos participantes no pudieron aceptar su estilo de juego, aunque destacó que el respaldo de los espectadores le permitió llegar hasta la instancia decisiva.
Sol respondió a las críticas
Otro de los puntos fuertes de la carta estuvo relacionado con las críticas que recibió por su personalidad. La finalista recordó que en varias oportunidades fue señalada como soberbia, pero respondió con una reflexión contundente: “No hay actitud más grande de soberbia que no aceptar las propias equivocaciones”.
A pesar de defender su recorrido, también reconoció que cometió errores durante su estadía en la casa. “Mi juego no fue perfecto. También cometí errores”, admitió, aunque inmediatamente remarcó todo lo que hizo para intentar brindar el mayor espectáculo posible.
En otro tramo, Sol cuestionó algunas actitudes que, según ella, tuvieron otros jugadores dentro de la casa y sostuvo que hubo situaciones personales que terminaron desplazando el juego. Además, aclaró que no guarda conflictos personales con sus compañeros.
La participante también habló desde un lugar más íntimo y explicó que le dolió que se construyera una imagen negativa sobre ella. “Quienes me conocen saben la calidad de persona que soy. Soy mamá, soy hija, soy hermana, soy tía, soy amiga”, expresó.
Un cierre desafiante antes de la final
Sobre el final de la carta, Sol dejó en claro que pensaba mantener su estrategia hasta el último momento. “Hasta que esta noche se apague la luz de esta casa, seguiré jugando por y para ustedes”, aseguró.
Pero la frase que terminó de darle un tono desafiante a su mensaje llegó en la posdata: “La revolución aún no terminó. Firma: Sol al 9009”.
De esta manera, Sol cerró su último gran mensaje antes de la definición frente a Yipio. Ahora, ambas finalistas esperan el momento decisivo en el que se conocerá quién se consagrará como la ganadora de Gran Hermano: Generación Dorada.